La humanidad lleva muchos siglos queriendo hacer de la ropa un elemento que aportara belleza, distinción o elegancia a las personas, y casi desde el primer día usando tintes, tintes naturales al principio, y sintéticos desde el siglo XIX.

Hoy vamos a hablaros sobre el color púrpura. Ya los fenicios se volvían locos con la ropa de ese color, ellos extraían el tinte de un caracol de mar carnívoro, llamado Murex Brandairis, así de feo. A este tinte se le llamó púrpura de Tiro o púrpura real.

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Este caracol tan preciado durante muchos siglos fue el responsable, pues, de las primeras ropas de color púrpura. La púrpura de Tiro era muy costosa: el historiador Teopompo del siglo IV a. C. describió: “La púrpura para los tintes valía su peso en plata en Colofón” en Asia Menor. Para producir un gramo de púrpura se necesitaban 9000 moluscos aproximadamente, por lo que su uso se limitaba únicamente a los artículos de lujo.

El otro día, un servidor, recordaba esta historia sobre la Púrpura de Tiro al leer un artículo en BBC.com que hablaba sobre como el descubrimiento del tinte púrpura sintético ha sido inesperadamente trascendente en el desarrollo de la humanidad como hoy la conocemos.

Parece ser que todo empieza con un gin-tónic.  Para el ejército británico que se encontraba en India en el siglo XIX, una ginebra con tónica era medicinal. A las tropas les daban su amarga agua tónica al amanecer, pero los soldados la tomaban al atardecer, con un poco de limón y mucha ginebra, bien les comprendemos…

El sabor amargo venía de la quinina, que era el único tratamiento efectivo contra la malaria conocido en ese entonces, y aún hoy usamos derivados de ella en algunos casos. En aquella época se extraía de la corteza de un árbol de Perú llamado quino, con lo que costaba una fortuna, así que pensaron… ¿Y si la pudiésemos sintetizar en un laboratorio?

Pues eso precisamente es lo que William Perkins, con apenas 17 años, intentaba hacer.

Su mentor era August Wilhelm Hofmann, famoso por ser el mayor experto mundial en alquitrán de hulla. Hofmann sospechaba que los químicos del alquitrán de hulla también le servirían para hacer algo más valioso: ese preciado antipalúdico, quinina.

Perkins decidió intentarlo también, pero su experimento falló… O no falló… Lo que hizo fue un color más intenso y estridente que cualquiera de los que había antes. Un color que provocó una sensación en la moda que dura hasta nuestros días, el color púrpura.

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Aunque nadie se alegró por Perkin, éste decidió abandonar la química académica y pasar a la industria, su familia le reportó el dinero que le permitió crear la firma “Perkins & Sons”. En este enlace podéis leer sobre la historia de la firma y consultar su actividad comercial que hoy mantienen.

https://www.mperkins.com/history.html

Y, como se suele decir, a partir de aquí es historia. Los muy mayores del lugar dicen que sus padres y abuelos hablaban sobre un “verano púrpura” en el que vestidos de ese color se veían por doquier. Pronto llegaron más colores derivados del alquitrán de hulla.

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¿Y cómo influyó esto en nuestras vidas?

Pues más allá del color púrpura, es la historia de la química orgánica. Muchas de las industrias coloristas que surgieron a raíz de esta historia dieron lugar a las actuales farmacéuticas, como es el caso de BASF. Después vinieron los pásticos, fibras, pinturas… Todo ello derivado de la química orgánica que empezó humildemente con el color.

A los que os haya gustado la historia y queráis saber más, sobre el hallazgo de Perkins o sobre la púrpura de Tiro, os recomendamos estos dos artículos.

Disfrutad de la semana… ¡Y del color!

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/07/150623_color_purpura_cambio_historia_finde_dv

https://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%BArpura_de_Tiro

Este es un artículo de Impuls para ZetaZeta